Este proyecto consiste en la reforma integral de una vivienda en un edificio de unos 40 años. Todas las estancias, se encontraban igual que en el momento de su construcción.

El suelo escogido para la vivienda es un solado porcelánico imitación madera de acabado gris en un tono claro, que se unifica con el color liso blanco de las paredes.

La carpintería interior de la casa se cambio por una lacada en blanco

La cocina se amuebla y equipa por completo con líneas sencillas y limpias. Una nueva distribución en dos frentes pensada y adaptada a sus usuarios, amplía la capacidad de almacenaje y duplica la zona de trabajo.

Baños más funcionales, con una nueva distribución para hacerlos más espaciosos y accesibles, mamparas de cristal que aportan profundidad sin reducir el campo visual, sanitarios suspendido compactos, mueble de lavabo…

 

ANTES DE LA REFORMA

DESPUÉS DE LA REFORMA